lunes, 24 de noviembre de 2008

Pábulo y poesía

La necedad, el yerro, el pecado, la roña,

ocupan nuestras almas, trabajan nuestros cuerpos…

BAUDELAIRE. Las flores del mal

todo poeta es en palabras un rupturista

mas el tremendo tifón que escupen la academia y la historia

no se soslaya de un plumazo

paso a paso el poeta gira sobre su talón y se hunde en su lodo

en su propia creación que no es otra que la ajena

la acción de la poesía sobre la sociedad

es la de una colérica piedra

podría causar gran destrozo con golpes repetidos

mas nadie se atreve a arrojarla

el poeta es un vil inocente

un déspota atado a las cadenas del vacío

cree haber edificado un imperio semejante a los

pulpos de la comida rápida

pero a veces no llega a perpetrar siquiera su mísero plato

de comida

lleva a la mesa su trozo de pan

y come las achuras con la misma rabia

y la vanidad

que un perro

al que le tiraron los huesos pelados de pretéritos banquetes

¡cuántos necios han visto en la poesía el atalaya de la especie!

¿no aprendieron la lección del albatros?

milenios de capitalismo real

milenios también de poesía pretenciosa

falaz

¡basta de sutilezas y de espejismos!

es preciso echar al fuego que arde en las rutas con dirección

al mañana

los gordos ganados de artilugio

para que al fin la poesía

sea pábulo para las masas

para que al fin la poesía

sea hecha por todos

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